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Residencia para Mayores Santa Ana - Málaga

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Prevenir el síndrome de inmovilidad

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Prevenir el síndrome de inmovilidad

Cuando una persona mayor ve limitados sus movimientos por temor o inseguridad baja su calidad de vida. Para prevenir el síndrome de inmovilidad y mejorar la calidad de vida de los ancianos es necesario un cambio de rutina. Y, en algunos casos, una intervención psicológica.

En Residencia Santa Ana tiene a su disposición un gabinete psicológico con talleres de terapia ocupacional que se centran en prevenir y revertir los efectos del síndrome de inmovilidad. Además, en nuestra residencia de ancianos en Málaga, también hay disponibles fisioterapia de rehabilitación para ayudar a los ancianos a mantener la movilidad.

Consejos para prevenir el síndrome de inmovilidad

  1. Actividad física. Ya que el ejercicio físico ayuda a fortalecer huesos, músculos y tendones. También mejora el equilibrio y la coordinación. En definitiva, mantiene el cuerpo sano para que la persona mayor no tenga temor o inseguridad. Por ejemplo, salir a pasear una hora todos los días provoca grandes beneficios en el organismo.
  2. Actividad social. Que es una gran motivación para que las personas mayores quieran salir de casa. Ya que el contacto con otras personas mejora el humor y reduce el aislamiento.
  3. Fisioterapia. Aunque el ejercicio es necesario, a veces no es suficiente. Las personas que han pasado mucho tiempo en la cama por una enfermedad necesitan recuperar la funcionalidad de los músculos y articulaciones. Y un fisioterapeuta ayuda a que la recuperación sea más rápida. Residencia Santa Ana es una de las residencias de ancianos en Málaga que ofrecen servicios de fisioterapia y talleres ocupacionales para ayudar a los ancianos a recuperar movilidad.
  4. Entorno adaptado. Las ayudas técnicas favorecen que los ancianos se muevan en casa. Ya que lo tienen más fácil. Y ganan confianza poco a poco, al sentirse cómodos y seguros en sus desplazamientos. Además, reducir los obstáculos para evitar caídas también genera más confianza.
  5. Apoyo personal. Para prevenir el síndrome de inmovilidad es necesario que el entorno personal del anciano se implique. Ya sea la familia, las cuidadoras o los profesionales de la atención primaria. Tener el apoyo de las personas cercanas es esencial para prevenir este síndrome.

 

 

 

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